jueves, 22 de marzo de 2007

EL MONTAJE PRIMITIVO (1900-1925)


(extraído de "un momento en el parpadeo" de Walter Murch)

En el primer cuarto del S.XX la sala de montaje de una película era un sitio tranquilo, equipado únicamente con una bobinadora, unas tijeras, una lupa, y el conocimiento de que la distancia desde la punta de la nariz a los dedos de la mano extendida representaba aproximadamente alrededor de 3 segundos.

En esos días manuales, pre-mecánicos, la sala de montaje era una sastrería relativamente tranquila en la que el tiempo era la tela.

La montadora (en aquella época muchas eran mujeres) había visto la película proyectada cuando llegaba por primera vez del laboratorio. Después volvía a examinar los fotogramas con una lupa, recordando cómo se veían en movimiento, y cortaba con unas tijeras allí donde creía que era el sitio correcto. Paciente y algo intuitivamente, "cosía el tejido de su película" uniendo con clips los planos que más tarde serían encolados por un técnico en la planta baja.

Después ella proyectaba el montaje al director y al productor, tomaba notas y volvía a su sala a hacer más ajustes, cortando esto y alargando lo de más allá, como la segunda prueba de un traje. La nueva versión se proyectaba otra vez, y el ciclo se repetía sucesivamente hasta que el traje quedara lo más perfecto posible.

2 comentarios:

Nosferatu, hijo de Lilith dijo...

el antaño lugar de las peliculas existe en la cabeza de la rara casta de sujetos empeñados en escribir...gracias por tu texto.

Nosferatu, hijo de Lilith dijo...

en las cabezas y escaleta del dia a dia....

“Para mí, la película perfecta es como si se desarrollara detrás de tus ojos y tus ojos la proyectasen, de modo que vieras lo que deseabas ver. El cine es como el pensamiento. Es el arte más cercano al proceso de pensar. Mira esa lámpara al otro lado de la habitación. Ahora mírame de nuevo a mí. ¿Ves lo que has hecho? Has parpadeado. Eso son cortes. Tras la primera mirada, sabes que no hay motivo para hacer continuadamente todo el recorrido entre la lámpara y yo, porque ya conoces lo que hay en medio” .